Qué difícil es este momento…así es la vida, igual que vienen se van, todo llega y nada ni nadie se salva… hablamos del fin de las vacaciones. [email protected], que no cunda el pánico, «La vuelta al cole» ya está aquí, con todo lo que ello comporta.

No quisiéramos llamar al dramatismo ojo, más de lo estrictamente indispensable, pero es tan duro el primer día de vuelta a la rutina, con tus marcas de quemaduras de segundo grado que te recuerdan la siesta que te pegaste de 3 horas en esa playa paradisíaca rodeado de palmeras salvajes, o cojeando por esa torcedura de tobillo que te hiciste subiendo aquella montaña más verde e idílica del mundo, aunque realmente todos sabemos que ni una ni la otra eran ni paradisíaca ni idílica, pero hoy más que nunca así las recuerdas y así lo has comentado a la hora del café con tus compañ[email protected] de trabajo, escuela o en la cola del súper. Son dolores agridulces, agrios porque es evidente que nadie disfruta con el dolor, bueno, casi nadie y dulces porque te recuerdan lo bien que te lo has pasado unos días atrás.

Para nosotros, el momento más dulce es cuando ya llevas unos días de rutina laboral, de nuevo papeleo sobre la mesa, el mail echando humo, tu jefe recordándote que aunque tú estuvieses dos semanas disfrutando de ‘lo bello que es vivir’, el montón de informes que te has encontrado encima de la mesa es el que más alegría ha sentido al verte llegar, y son todos para ‘ayer’, parece que hace 2 meses que has vuelto de las vacaciones, recuerdas que te lo pasaste bien pero aún casi te traumatiza saber que han tocado a su fin…y de repente, recoges el esperado revelado de tus fotos, que además te las has currado seleccionando cada una de ellas, retocándolas para hacer un fotolibro espectacular…ese momento es impagable: llegar a casa, ver cada uno de esos momentos irrepetibles, momentos únicos y llenos de anécdotas, momentos que te dibujan una sonrisa en la cara y que cuando acabas de ver el resultado dices: qué pedazo de vacaciones me he pegado, SI SEÑOR.

Seguro que el resto de tu familia y amigos disfrutarán también viendo esos 300 momentos inolvidables (tampoco creo que ellos disfruten con el dolor, pero para eso está la familia, ni los eliges tu, ni te eligen a ti, así que a apechugar)

Pues sí, igual se han pasado ya, pero ¿y las próximas? ¿A caso no están prácticamente a la vuelta de la esquina? Nosotros te recomendamos empezar a pensar en el próximo destino, evaluar las posibilidades, con su lista de pros y contras, sus gráficos de barras: una evaluación nivel experto, vaya, y personalizar una hucha…ojo, que no estamos diciendo ninguna estupidez, meter cada día, o cuando se pueda, un par de euritos en una hucha que te está diciendo: VACACIONES 2015 ALLÁ VAMOS, qué quieres que te diga, eso anima a cualquiera, no hay vacaciones lejanas, ni vacaciones caras, ni vacaciones cortas: HAY VACACIONES, y mientras las haya, nosotros seguiremos disfrutándolas y recordándolas siempre con una sonrisa en la cara cada vez que veamos las fotos, dignas todas del mejor de los premios, por su puesto.

Y mientras tanto, y para que la espera se haga más amena, ¿qué tal si nos apuntamos a algún curso de fotografía?

En septiembre el mundo vuelve a funcionar y comienzan las ofertas, así que anímate, si las fotos de las vacaciones 2014 te dibujaron una sonrisa, que las del 2015 te la cincelen para siempre.

¿Quién dijo que irse de vacaciones no era un trabajo para profesionales? 😉

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