David Bowie, personaje camaleónico, especial, único. Captaba la atención de todos. Era la estrella más brillante en el universo. Muchos fueron los fotógrafos que se quedaron fascinados por la luz que emanaba. Pero podemos contar con los dedos de una sola mano los que supieron captar su verdadera esencia. Cuatro fotógrafos han dejado imágenes que son iconos para la historia y que han contribuido a hacer a Bowie más inmortal, si cabe. Imágenes que vivirán, por siempre, en la memoria de todos gracias al trabajo tras la cámara de Mick Rock, Brian Duffy, Brian Ward y Masayoshi Sukita.

1. La leyenda que fotografió a la leyenda. El amigo: Mick Rock
Conocido popularmente como ‘el hombre que fotografió los setenta’, muchos hubieran pagado por vivir lo que él vivió.
Mick comenzó su carrera por casualidad, haciendo fotos a escondidas en los conciertos. Él mismo cuenta, divertido, en las entrevistas, que comenzó en un estado de ‘embriaguez química’ y con una cámara prestada. Así fueron sus inicios. Sin estudios y a lo loco. Sobre la marcha.

Conoció a Bowie en el backstage, antes de un concierto en Birmingham, cuando todavía era un desconocido para el público. Fue tal el grado de intimidad que adquirieron que pronto se hicieron amigos y Rock dejó de fotografiarle sólo en los escenarios para hacerlo en TODAS las facetas de su vida: en los momentos de reflexión antes de salir ante miles de personas, mientras se maquillaba y daba vida al personaje, en los momentos de tranquilidad. SIEMPRE, incluso cuando salía con sus colegas Iggy o Lou. ¡Imaginaos lo que ha pasado por su cámara!
Empatizó tanto con ellos que fue considerado uno más de la pandilla y se convirtió en el fotógrafo de confianza o, mejor dicho, el amigo que les hacía fotos.
‘Mick me ve del mismo modo en que me veo yo’, decía Bowie. Así que mitad amigo, mitad fotógrafo, estuvo presente durante toda su carrera. También durante el nacimiento de Ziggy Stardust, de la creación de una nueva iconografía, de una nueva estética. Lo estuvo cuando desapareció.
Rock retrató un momento de la historia maravilloso que, de no haber sido por él, no hubiéramos conocido nunca. Su libro Exposed faces of rock ‘n’ roll (Chronicle Books) recoge, precisamente, todo lo que ha vivido. Todo un recorrido musical que va desde los dorados años sesenta hasta principios del nuevo siglo. Sus mejores fotos a través de 40 años de carrera incluyen imágenes de Lou Reed, Blondie, Iggy Pop, Sex Pistols, Rolling Stones, Lady Gaga y, por supuesto, de su gran amigo David Bowie.
Mick Rock no ha parado desde entonces y sigue haciendo fotos a leyendas vivas de la música. Su apellido, pues no es un pseudónimo, forma parte de esa historia y, claramente, marcaba su destino.

mickrock1


2. Brian Duffy, el creador del icono:
Si hay una imagen con quien todo el mundo asocia al genio Bowie es aquella en la que aparece con un rayo cruzándole el rostro mientras un pequeño charco líquido se posa en su clavícula. Esto es, la portada de su álbum Aladdin Sane. El artífice de tan icónica imagen es él: Brian Duffy.

Quizá su formación como fotógrafo documental de moda, de la que fue el máximo innovador, le llevó a crear una de las portadas de discos más importantes de todos los tiempos.

brianduffy


3. Brian Ward. El cerebro en la sombra.

No hubiéramos llegado a la portada de Aladdin Sane si no hubiéramos pasado antes el Hunky Dory, con el que se consagró y cuyas fotos ponen la semilla al que sería su DISCO más revolucionario. Aquel con el que descubrimos a un ser de otro planeta. La estrella que cayó del cielo en el número 23 de Heddon Street donde Brian Ward tenía su estudio de fotografía. Ward fue quien inmortalizó a aquel alien/angel rubio con guitarra para: The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars. Esas fotografías marcaron un antes y un después en la carrera de Bowie y es por ello que debemos rendir tributo a la tarea de Brian Ward, de quien sabemos poco pero cuyas fotografías marcan la época más fascinante del artista.

brianward3


4. Masayoshi Sukita, el hombre de confianza.

Por último, Masayoshi Sukita. Llegó a la vida de Bowie por casualidad. Dicen que por suplir al gran retratista David Bailey, que no llegó nunca a una sesión concertada con el ‘duque blanco’. Masayoshi Sukita era el fotógrafo de guardia ese día. Pero la casualidad hizo que, a pesar de la improvisación, la cosa fuera tan bien que la relación con Bowie se prolongó durante cuatro décadas.
Así pues Sukita se ha convertido, junto a Rock, en uno de los máximos documentalistas de la vida de ese ser único y maravilloso. Y en el artífice, además, de otra de las portadas míticas de los discos de Bowie: Heroes.

sukita1