¿Un fotógrafo nace o se hace? Esta es la típica pregunta que nos hemos hecho más de una vez, cámara en mano e intentando descifrar qué maquiavélico código secreto hace que un día saques una foto y merezcas un premio Pulitzer (como mínimo) y al día siguiente saques 37 más y te des cuenta de que es mejor que reboces la misma cámara, previamente salpimentada y te la comas con patatas.

Para mí existen tres ‘hermanos’ que a veces se presentan juntos, otras por separado y otras veces aquí no se presenta ni uno, ni el otro, ni menos aún el tercero en discordia. Estos tres ‘hermanos’, por llamarlos de alguna manera, son: la Inspiración, la Musa y el Don. No os equivoquéis, a primera vista podríamos creer que se trata del ‘mismo perro con distinto collar’ pero no. Os voy a explicar la diferencia entre cada uno de ellos:

La Inspiración: la inspiración es algo así como saltar de la cama un día pensando: HOY VOY A HACER ‘ESTA’ FOTO. Te sientes lleno de energía, coges tu cámara, planeas la mejor manera de hacer la susodicha foto y estudias al milímetro cuál sería el mejor momento para apretar el disparador y que la lágrima empiece a deslizarse por tu mejilla con el resultado. Esta es una de las maneras que aparece, pero también se puede presentar de manera espontánea viendo o recordando algo que nos crea un sentimiento, una emoción que nos lanza a los brazos de nuestra querida cámara.

inspiración

 

La Musa: Esta es la ‘hermana’ rebelde. Viene a verte o desaparece sin dejar rastro y sin avisar, se reconoce enseguida, aunque no la veas, porque haces una foto sin apenas estudiarla y de repente notas un cosquilleo en la planta de los pies, te invade una risa tonta y llena de orgullo autosuficiente y piensas: sí amigos, esta foto la he hecho yo, el pecho se te hincha cual palomo.. qué satisfacción, no está pagado. Eres la persona más feliz sobre la faz de la tierra, no tienes rival, tienes el DON.

MUSA

 

El Don: No, para los que pensaron que cuando la musa te visita más de un día ya tienes un don, lo siento amigos, pero NO. El Don es esa capacidad que tienen algunos fotógrafos de hacer maravillas fotográficas aunque lo que tenga entre las manos sea la cámara de su hijo de 2 años. Es esa capacidad de hacer, de un gesto cotidiano por ejemplo, una foto de ‘apretar nalgas’ y pensar: madre del amor hermoso, qué fotón.

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Hay gente que dedica 200 horas en preparar el escenario, las luces, la cámara, el ambiente, etc, etc; otros que cogen la cámara al vuelo y ‘a ver lo que sale’ y otros que directamente se han dejado la cámara encendida y ni siquiera querían hacer “esa” foto (estos últimos a parte de dar mucha rabia, hay que ponerlos en cuarentena por dudosa veracidad..) y ahí aparece… una foto… LA FOTO, una foto que te sube el ego a niveles estratosféricos, una foto que te hace pensar: ¿y si lo dejo todo y me hago fotógrafo? Así, a lo loco.

Más de uno ante un arranque de valentía similar se ha quedado compuesto y sin curro, pero hay otros tantos que sin miedo se han lanzado a la piscina, una piscina olímpica que, aunque a veces nos bañemos solos, el día que tenemos la dulce compañía de la inspiración, la musa y el don, nos convertimos en los auténticos Michael Phelps de la fotografía.

La única recomendación que desde este humilde blog os podemos hacer es: no desesperes. Tardan más o menos en aparecer, algunos no aparecen nunca y otros no nos abandonan jamás, pero mientras tanto no pierdas la esperanza, trabaja duro, porque igual no te dan el Pulitzer en tu vida, pero seguro que los que más te quieren serían capaces de darte el mejor de los premios e incluso llevar tu arte a cualquier lugar del mundo. Por ello ya sabes existen también escuelas, cursos, libros, pdf´s descargables, webs, blogs de los cuales siempre vamos a aprender algo, porque lo que está claro es que el que nace fotógrafo, también necesita hacerse.

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