Aunque a lo mejor no nos demos cuenta, vivimos en la era tecnológica, donde los cambios son constantes. Este mundo digital hace que siempre queramos lo último, lo mejor. Pero, como no podía ser de otra forma, existe un movimiento paralelo, opuesto y, no necesariamente contrario a este: el Vintage.

Para situarnos, el vintage es esta moda, podríamos decir que hasta un modo de vida, de adquirir productos de segunda mano, viejos y únicos, hasta cierto punto exclusivos. Esa es su “gracia”, poseer un objeto, ya sea ropa, complementos, muebles, decoración o (como no) cámaras de foto o Super8, que han tenido una vida, un dueño/s anteriores. El valor está en saber y no saber por donde habrá viajado ese objeto durante las últimas décadas, en manos de quién ha estado, qué fotografías ha podido hacer, quién se ha puesto al otro lado del objetivo, quién ha llevado ese jersey con la mascota de Naranjito, la mascota de los mundiales de Fútbol del 82, o…., . ¿Dónde? Estos productos se pueden encontrar en tiendas de segunda mano, rastros o, lo que más se lleva y donde hay una selección curada, en mercadillos. Un ejemplo, ya establecido y en auge es el Lost&Found Market de Barcelona, que (por ahora) tiene 3 ediciones al año, en lugares tan emblemáticos de la Ciudad Condal como son la Estación de Francia o la playa de la Barceloneta. o el Rastro de Madrid, entre muchos otros.

Queremos hoy con este post romper una lanza por todos [email protected] [email protected] romá[email protected] que no se rinden en su lucha de seguir tomando sus fotografías con su cámara análogica colgando del pecho, La República Fotográfica, de como la fotografía analógica ha resucitado, cuando ya la habíamos dado muerta y enterrada.

Uno de los fenómenos más sorprendentes ha sido la Lomography, es la reinterpretación pura y dura de la fotografía tradicional de una forma actual. Por un lado, ofrece sus miles de formatos, efectos y colores. Por otro, hace que te enganches a tu “Lomo”, como si fuera un brazo más o, mejor dicho, un ojo más. Se convierte en tu tercer ojo que quiere captar esos momentos espontáneos y únicos que, solo podrás ver una vez hayas realizado todo el proceso de revelado. Lo mejor de todo es que ni siquiera recordarás esos instantes, hasta que tengas las fotografías en mano. Romántico, ¿eh?

Otro movimiento primo hermano del vintage, es el DIY (Do It Yourself), es decir, hazlo tu mismo. ¿Por qué son parientes? Por que lo haces tu mismo, es esa relación con el hecho reutilizar, hacer algo con tus propias manos. Tu aportas el valor, es único por que lo has hecho TU. Y si, puedes fabricarte tu propia cámara. El nombre en inglés es Pinhole Cameras, y el de toda la vida es cámara estenopeica o, simplemente cámara si lente. Existen prácticos kits que te ayudan a fabricarla, o puedes simplemente buscar un videotutorial y hacerla en tu casa una de esas tardes en las que no sabes donde caer perdido.

Quedándonos con las Pinhole, queremos hablar de una marca especial, no solo por su simpleza, sino por su material: madera. Esa maderita que la hace tan orgánica como agradable a la vista y al tacto. Y, encima, permite efectos fantásticos. Graba este nombre: ONDU PINHOLE CAMERAS.

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